Con tu mano me quiero quedar.

El sábado fue un día vulnerable. Así hay días. Pero las conclusiones fueron realmente buenas. Éste día reunió más de mil cosas y reunió a todas las personas con quienes me topé de un año para acá. Todo hizo sentido. Todas las teorías a las que llegamos ése sábado, todas las conclusiones y pensamientos… todo.

Obviamente todo tiene que ver con ellos. Ellos los hombres, ellos los caballeros, ellos los patanes, ellos los amigos, ellos los amigos gays, ellos los compañeros, ellos los clientes, ellos los hermanos… ellos… todos ellos. Los que te dan consejos, los que te tratan como reina, los que no, los que te chiflan, los que te piden, los que te dan, los que te escuchan, los que no, los que te besan, a los que les importas, a los que no, los que recuerdas, los que te olvidan, a los que olvidas, los que hablan mucho, los que toman mucho, los de buen gusto, los de mal gusto, en fin, ellos.

A veces prefiero un perro.

¿Cómo es posible que un ser pueda cambiar tu estado de ánimo? Hay gente más susceptible a estos cambios, hay gente que su felicidad depende de las acciones y reacciones de los demás. Suerte para mi, yo no soy así. Pero este sábado vulnerable, vaya que la perdí. Por fin me doy cuenta que mi vida ha tomado un camino en donde estoy lista para establecerme y tranquilizarme, para tomar control, para seguir mis sueños, pero compartirlos con alguien más. (aquí es donde todo ya está mal, pero bueno, al fin somos humanos).

Hay todo un sistema de cortejo que mis colegas y yo simplemente no logramos entender. Qué bueno que tengo un hermano, pues me puse vulnerable a platicarle mis historias – que seguro el piensa que son patéticas, además de que cada semana o mes le llego con una historia distinta con otro patán igual – terminé llorando, desesperada por no lograr entender a esa especie tan rara que proviene de Marte según leí en alguna ocasión. Sorprendido al nivel de desesperación que llegué, que quebré en llanto, me comenzó a explicar este curioso e interesante mundo de los hombres…

Todo es un juego, ¿será? sólo que hay que saber cómo jugarlo con cada quien. Como en cualquier juego o deporte, cada quien tiene su manera de hacerlo. Al principio eres tonta, pero vas agarrando experiencia, aprendiendo de ‘juegos’ pasados y llega un punto que ya tienes el manual más leído que la Biblia. Y como una frase que me gusta:

“You have to know which hands to shake and which hands to hold.”

Debes de saber qué manos solamente saludar y qué manos tomar y mantener. Y es que esto es muy cierto, ahora hemos llegado a un punto en que es más importante casarte – con quien sea – que verdaderamente enamorarte y ser feliz. Hemos llegado al punto en que es más importante quién es tu papá, cuál es tu apellido, cuánto dinero ganas al año… que quién realmente eres, qué te define, qué te apasiona, qué te asusta y cuáles son tus sueños. Pero bueno, sin desviarnos mucho del tema, me di cuenta que te abre mucho los ojos platicar este tipo de cosas con alguien del sexo opuesto, escuchar la opinión de alguien del otro ‘clan’. Pero sobretodo, lo importante es, no perdernos a nosotros mismos cuando estemos buscando a una persona para compartir nuestra vida, no tenemos que quedar bien con nadie, ni jugar juegos con nadie. La persona indicada será aquella que nos quiere tal como somos, sin necesidades de querer hacernos cambiar nuestra manera de ver las cosas, de comer, de dormir, de vivir, de reaccionar… y ya llegará, ya llegará esa persona que tanto esperas.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s